sábado, 25 de junio de 2016

Sentir el cuerpo

"Sentir tu cuerpo". Acuarela. 32x24 cm.  59 €

Estés donde estés, acuérdate de relajar tu cara, hombros y manos.... ¡te sentirás mucho mejor!



miércoles, 22 de junio de 2016

Amo a mi caballo

"Amo a mi caballo". Óleo sobre lienzo. 60x50 cm. 350 €

Hermoso tema: el mundo de la hípica, el mundo de los caballos...
De pequeña miraba con admiración el mundo de la hípica, por los caballos, lo hermosos y elegantes que son y tenia cierta admiración por los ginetes que los llevaban, con esa postura erguida y sus trajes de hípica... 
Yo no subo a los caballos, me da miedo y prefiero verlos libres sin que nadie los monte, pero he de reconocer que el que tiene, ama y cuida de su caballo, debe tener una vida apasionante.


domingo, 19 de junio de 2016

A cuestas con mi cámara









Hace bastante que no cogia  la cámara de fotos, y hoy la he cogido porque tenia ganas de mirar las cosas desde otras perspectivas , otros ángulos....
La verdad, pienso que el oficio de ser fotógrafo me parece apasionante, porque un objeto que pueda aparentar normal o que pareciera de poca importancia , al adentrarte en él con la cámara, mirando cómo quedaría si lo fotografiara de muy cera,  de lado,  haciendo sombra o con otro abjeto, o nada al lado...., me doy cuenta de la belleza que se puede sacar a cualquier cosa fotografiándola, es como si descubrieras que en cada cosa u objeto, flor, animal, taza, hormiguita, sombra, ventana...., descubres que hay todo un universo de belleza sin igual...., de ahí que valoro todo, todo lo que hay a mi alrededor porque aunque algunas cosas no lo parezcan, todo está vivo y merece el respeto.


sábado, 11 de junio de 2016

Oración de las rosas.




¡Ave rosas, estrellas solemnes!
Rosas, rosas, joyas vivas de infinito;
bocas, senos y almas vagas perfumadas;
llantos, ¡besos!, granos, polen de la luna;
dulces lotos de las almas estancadas;
¡ave rosas, estrellas solemnes!

Amigas de poetas
y de mi corazón,
¡ave rosas, estrellas
de luminosa Sión!
Panidas, sí, Panidas;
el trágico Rubén
así llamó en sus versos
al lánguido Verlaine,
que era rosa sangrienta
y amarilla a la vez.
Dejad que así os llame,
Panidas, sí, Panidas,
esencias de un Edén,
de labios danzarines,
de senos de mujer.
Vosotras junto al mármol
la sangre sois de él,
pero si fueseis olores
del vergel
en que los faunos moran,
tenéis en vuestro ser
una esencia divina:

María de Nazaret,
que esconde en vuestros pechos
blancura de su miel;
flor única y divina,
flor de Dios y Luzbel.

Flor eterna. Conjuro al suspiro.
Flor grandiosa, divina, enervante,
flor de fauno y de virgen cristiana,
flor de Venus furiosa y tonante,
flor mariana celeste y sedante,
flor que es vida y azul fontana
del amor juvenil y arrogante
que en su cáliz sus ansias aclara.

¡Qué sería la vida sin rosas!
Una senda sin ritmo ni sangre,
un abismo sin noche ni día.
Ellas prestan al alma sus alas,
que sin ellas el alma moría,
sin estrellas, sin fe, sin las claras
ilusiones que el alma quería.

Ellas son refugio de muchos corazones
ellas son estrellas que sienten el amor,
ellas son silencios que lentos escaparon
del eterno poeta nocturno y soñador,
y con aire y con cielo y con luz se formaron,
por eso todas ellas al nacer imitaron
el color y la forma de nuestro corazón.
Ellas son las mujeres entre todas las flores,
tibios sancta sanctorum de la eterna poesía,
neáporis grandiosas de todo pensamiento,
copones de perfume que azul se bebe el viento,
cromáticos enjambres, perlas del sentimiento,
adornos de las liras, poetas sin acento.
Amantes olorosas de dulces ruiseñores.

Madres de todo lo bello,
sois eternas, magníficas, tristes
como tardes calladas de octubre,
que al morir, melancólicas, vagas,
una noche de otoño las cubre,
porque al ser como sois la poesía
estáis llenas de otoño, de tardes,
de pesares, de melancolía,
de tristezas, de amores fatales,
de crepúsculo gris de agonía,
que sois tristes, al ser la poesía
que es un agua de vuestros rosales.
Santas rosas divinas y varias,
esperanzas, anhelos, pasión,
deposito en vosotras, amigas;
dadme un cáliz vacío, ya muerto,
que en su fondo, mustiado y desierto,
volcaré mi fatal corazón.
¡Ave rosas, estrellas solemnes!
Llenas rosas de gracia y amor,
todo el cielo y la tierra son vuestros
y benditos serán los maestros
que proclamen la voz de tu flor.
Y bendito será el bello fruto
de tu bello evangelio solemne,
y bendito tu aroma perenne,
y bendito tu pálido albor.
Solitarias, divinas y graves,
sollozad, pues sois flores de amor,
sollozad por los niños que os cortan,
sollozad por ser alma y ser flor,
sollozad por los malos poetas
que no os pueden cantar con dolor,
sollozad por la luna que os ama,
sollozad por tanto corazón
como en sombra os escucha callado,
y también sollozad por mi amor.

¡Ay!, incensarios carnales del alma,
chopinescas romanzas de olor,
sollozad por mis besos ocultos
que mi boca a vosotras os dio.
Sollozad por la niebla de tumba
donde sangra mi gran corazón,
y en mi hora de estrella apagada,
que mis ojos se cierren al sol,
sed mi blanco y severo sudario,
chopinescas romanzas de olor.
Ocultadme en un valle tranquilo,
y esperando mi resurrección,
id sorbiendo con vuestras raíces
la amargura de mi corazón.

Rosas, rosas divinas y bellas,
sollozad, pues sois flores de amor.


        "La oración de las rosas"

             Federico García Lorca.